Navío sombrío

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Navío sombrío

Mensaje por Archibald el Lun Ago 11, 2014 10:21 pm

El mar fue el único lugar en donde pude encontrar un poco de paz, aun en los días en que este se tornaba agresivo en contra de nuestra embarcación. Sin embargo, los días se habían tornado aburridos y tediosos, siempre era lo mismo, ver el ancho mar golpeando con fuerza el casco del barco. Ya ni siquiera me entretenían las estúpidas peleas de los animales que tenía por tripulación, deseaba algo de sangre, sentir el placer de desmembrar poco a poco a una persona mientras esta aún se encontraba consiente, ya no soportaba más la espera de encontrar un puerto en el cual arribar para saquear libremente y matar a todos los que se encontraran en él, hace ya varios días que no disfrutaba con el dolor de alguien más, por eso mismo prefería estar en mi habitación tomando vino o simplemente durmiendo.

Ese día no fue la excepción o por lo menos eso pensaba, el sol como siempre brillaba endemoniadamente sobre nosotros como siempre, hacía calor y las olas golpeaban con fuerza provocando que el barco se balanceara estúpidamente de un lado a otro. Estaba sentando tranquilamente con las piernas cruzadas y un brazo apoyado sobre la orilla de la base del timón, solté una bocanada de aire en forma de bufido y me dirigí perezosamente hacia mi habitación para dormir, eso era más interesante que estar sentado en la cubierta contemplando la estupidez de mis subordinados. Baje por las escaleras de la cubierta hasta la puerta de mi habitación, abrí la puerta escuchando el crujir de la madera, camine ignorando la botella y copa de vino que se encontraban en la mesa de noche que se encontraba a un lado de la escotilla y me recosté en la cama, inclinando me hacia atrás para que mi cabeza se hundiera en la almohada.

No me importo dejar la puerta abierta, ya que mis subordinados sabían muy bien que aquel que osara molestarme o tomar algo que me perteneciera lo pagaría caro. No tenían ningún respeto hacia mí y no me importaba eso ya que sentían algo más dominante y perdurable que eso, el miedo que les infundía hasta lo más profundo de sus almas era la razón por la cual obedecían todas mis órdenes sin chistar. Pero, debes en cuando algún incauto se sentía lo suficientemente valiente como para levantar su mano en mi contra, cosa que era más inútil que su propia existencia.

Cerré los ojos esperando a quedarme dormido cuando sentí la presencia de alguien que se estaba acercando de más a mi persona, pero lo que me llamo la atención no fue su presencia en sí, sino sus ansias de sangre y temor mezclados. Abrí nuevamente los ojos para mirar tranquilamente la forma en que levantaba un cuchillo que seguramente iba dirigido hacia mi pecho y con un simple y sigiloso movimiento me levante de la cama a la vez que tomaba su muñeca con fuerza girándola para que este callera al suelo soltando con ello su daga.- ¿Eres un pirata y no puede sujetar firmemente esa daga? Que patético.- Que maravilloso, la diversión había venido a mí en el momento en que más la necesitaba. Pensé mientras una sonrisa se comenzaba a dibujar en mi rostro a la vez que observaba el terror en los ojos de aquel improvisto animal que hozo levantar una daga en mi contra.

Con un poco más de fuerza y aun sujetando su brazo lo lance hacia afuera de mi habitación, provocando que su cuerpo se impactara en contra del mástil. Era momento de entretenerme un  rato con mi nuevo juguete, sin embargo no quería ensuciar mi habitación además de que era más divertido si los demás también miraban lo que estaba a punto de pasar.- ¡Ya saben lo que les pasa a aquellos que me desobedecen, pero permítanme recordárselos con una demostración hahahahAHAHAHAA! – La diversión se mostraba notoriamente en mi rostro, con cada segundo que pasaba al ver su rostro lleno de terror hacia que mis ansias de matarlo aumentara, pero si lo mataba rápidamente me aburriría y seguramente no tendría diversión por muchos días antes de tocar puerto nuevamente.

-Dame tu pistola.- Ordenándole a uno de los hombres que se encontraba cerca, sabía muy bien que a la mayoría le aterraba ver lo que hacía con los que me retaban, aunque había algunos que parecían disfrutar igual que yo.- Estoy aburrido, así que el día de hoy serás mi pequeño juguete. Pero no porque este aburrido significa que me quiero ensuciar hoy, así que tu aras todo para entretenerme.- Le avente la pistola la cual giro hasta tocar la punta de su bota, para muchos esta hubiera sido una gran oportunidad para terminar con mi vida sin embargo chasquee los dedos y un fino rayo de luz se impactó en su frente, ahora su cuerpo se encontraba bajo mi control.

Tráigame una silla para disfrutar de la diversión que me brindara mi bufón.- De momento todo se me quedaron mirando y después se miraron entre ellos, poco a poco mi sonrisa se fue apagando y en ese mismo instante todos comenzaron a buscar con desesperación una silla para traerme, una vez que la tuve me senté y cruce las piernas a la vez que recargaba mi codo sobre el descansa brazos para apoyar mi cabeza en la palma de la mano.- ¿Qué te parece si re vuelas los dedos de la mano izquierda? Eso me parecería divertido.- La malicia no solo se podía escuchar en mis palabras, también se podía apreciar en mi desquiciada sonrisa y en mis ojos dorados que ahora reflejaban un brillo rojizo. Mis palabras era ordenes que su cuerpo no podía desobedecer, lentamente su mano derecha se acercó a la pistola hasta domarla, paso siguiente coloco sus dedos dentro de los orificios de esta.

Se escuchó el estridente sonido del arma al disparar y el grito desgarrador de mi juguete.- HAHAHAHAHA eso, eso, sigue divirtiéndome pequeño juguete. ¡CONTINUA CON LOS DEDOS RESTANTES!- La sangre y restos de carne y huesos se encontraban regados por la cubierta, la ropa del joven se empezó a manchar de un bello color rojo a causa de la hemorragia que ocasiono la explosión de la pólvora junto con las balas.- ¡Vamos ayúdenlo a recargar la pistola, el desea seguir divirtiéndome ¿no es así?!- Su rostro ahora no era más que una mueca prácticamente desfigurada de horror y dolor, sin ninguna salida para librarse de ello.

Los demás le ayudaban a recargar la pistola, temblando por ver la forma tan lamentable en que se encontraba su compañero. Mientras que otros se metían los dedos a la boca para morderlos y babearlos a causa del éxtasis que estaban sintiendo. Yo mientras tanto solo disfrutaba del ver como la poca valentía que tuvo se esfumo poco a poco al igual que sus esperanzas de seguir con vida. Nuevamente se escuchó otro disparo que fue seguido de la dispersión de los pedazos de sus dedos, sin embargo algo en su rostro hizo que me molestara así que me levante y me gire de nuevo hacia mi habitación.- Ya me aburriste, disparate en la cabeza, y después limpien la cubierta.- Sus ganas vivir se habían esfumado, el terror y dolor había desaparecido de su rostro, y eso no me entretenía ni me generaba diversión.- tks otro juguete que se rompió.- Algunas personas se dejaban llevar por aquel sentimiento de vacío que les hacía perder las esperanzas de vivir, el odio se esfumaba ahora no era más que un cadáver viviente y así ya no me servían.
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Re: Navío sombrío

Mensaje por Archibald el Miér Ago 13, 2014 10:44 pm

De nuevo me encontraba en mi habitación en medio de las sombras, me senté en la silla que se encontraba cerca de la escotilla y me serví un poco de vino, miraba con atención aquel liquido mientras giraba la copa observando el remolino que se creaba. La diversión nunca duraba el tiempo suficiente y había ocasiones en las que deseaba cambiar las cosas con las cuales me divertía, pero si hacia eso no podría disfrutar nuestra próxima parada.- El puerto de Londres.- Musite en voz baja perdiéndome en los pensamientos que inundaban mi mente, antes de darle un sorbo aquella bebida rojiza.

Aún faltaba bastante antes de llegar a Londres, una ciudad sumamente grande de donde se podrían sacar grandes riquezas si es que así lo deseara, pero por ahora mi objetivo era llegar hasta una sola persona. Pero había algo que no lograba entender ¿de verdad quería venganza? Después de que masacraran a todo mi familia decidí convertirme en esto pero… no siento odio simplemente es el deseo de terminar con todo y todos, los sentimientos que nacían de este corazón humano se marchitaron hasta morir por completo o por lo menos eso era lo que había pensado, ya que después de todo aún tengo el deseo de terminar con los marines que destrozaron mi pequeño mundo de ensueño.

-Pff… al parecer aún tengo algo de humano en mi interior.- Aquello apenas y me importaba ya, conque pudiera seguir robando y matando estaría contento por un tiempo. Me levante del asiento en el que estaba para ver cómo iba la limpieza, al parecer ya habían retirado el cuerpo y ahora se encontraban ocupados restregando con jabón y cepillos la cubierta para limpiar la sangre. Estaba parado recargado en la puerta de mis aposentos y seguí con la mirada el rastro sangriento que dejo el cuerpo, supuse que este daría a la plancha pero no, este llegaba y continuaba por las escaleras que daban a la cocina del barco.

No me sorprendí dado que sabía de antemano a qué tipo de animales tenía bajo mi mando, la mayoría eran “normales” solo les interesaban las riquezas, mujeres y uno que otro asesinato. Pero había unos cuantos que eran un tanto más excéntricos; a estos no solo les interesaba el dinero, había entre ellos asesinos en serie, violadores de niños, mujeres e inclusive de hombres, pero lo que era un tanto más interesante es que a algunos de ellos les encantaba comer carne humana. El hecho de comer carne de humano me asqueaba profundamente, simplemente escuchaba en silencio la forma en que caía con fuerza el cuchillo sobre la meza, seguramente el cocinero estaba cortando lo huesos para repartir el manjar que si pensar se les había proporcionado.

-Como sea… prefiero que se coman a ese pobre diablo que mate en vez de que se coman poco a poco a mi tripulación cuando no los estoy mirando.- A lo largo de nuestra travesía, durante estas últimas semanas algunos hombres a mi cargo comenzaron a desaparecer a causa de esos perros caníbales, al parecer se les había terminado su despensa de carne y no aguantaban el hecho de comer pescado.
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